Te Espero

Sentada, esperando. Desesperándome. Esperándote.

Sola en la banca, el viento otoñal resopla a lo largo del parque; pareciera ser que estoy dentro de un vaivén de caderas, justo como cuando la algarabía de los festivales en los cuales se venera lo carnal, lo terrenal, hace su aparición e irrumpe dentro de la tranquilidad de una ciudad, por demás, pacífica.

Meneo mis pies, como si fuera una chiquilla esperando a su padre. Creo que eso es lo que pasa en realidad. Alzo mi mirada y veo el cielo nublado, ahora la desciendo y mi entorno real se vuelve visualmente onírico. Es luego que, acto seguido, hace su aparición una sonrisita satírica en mi cara.

Vuelvo a tomar mi rostro expectante, esperándote, ¿aún lo recuerdas? Creo que no; las hojas caen, otoñales, pero yo sigo inmutable en esta banca de un hermoso parque, si, esperándote.

Siento que no ha pasado el tiempo, y tengo a la razón que me dice que eso es real. Pero no es más que una mentira. Aun ante esto, espero.

Veo la gente pasar delante de mí. Veo a una mujer fuerte, vigorosa, llevando del brazo a su fiel amante. Veo que la mirada cálida de esa hermosa mujer se vuelve en búsqueda de la mirada de su pareja; pero su pareja no hace más que voltear hacia otros horizontes, hacia otros placeres. Bastó un segundo, una mirada, para que un mal augurio hiciera su aparición en mi mente ante tal escena. Es mentira, como mí razonar. Aun espero por ti.

Ahora en mi campo visual hace aparición un chiquillo jugando, deseando ser comprendido. Él busca en sus juegos un compañero, alguien en quien desquitar su furia; alguien en quien buscar consuelo. Acto seguido veo un resplandor delante mío, que se a cerca al niño. Lo toma de la mano y lo lleva lejos, lo aleja de la tortuosa realidad. Aun así, mi realidad es seguir esperando.

Llorando veo a la misma pareja, llorando. Mentiras salen de la boca de él, mas sollozos son los que perdiga ella. Veo que mi augurio fue válido, pero sigo esperando.

Las hojas de otoño cayeron, todas. Todo se tornó lúgubre, sin vida. Te veo; veo un resplandor, igual al del ser que se llevó lejos al niño. Sé que eres Tú. Me das el mejor regalo. Te doy mi corazón. Me voy contigo, como si fuese un chiquillo buscando casa.

Te doy mi corazón porque sólo tú eres el experto en tratar corazones. Un corazón en manos humanas resulta ser un artefacto mortal, como una granada…en cualquier momento puede explotar…y todo lo que trae dentro sale, se descubre; la mentira se ve derrotada por la brillante verdad.

La verdad no peca, pero ¡Ay, cómo incomoda!

The girl with kaleidoscope eyes. 03/nov/11

“La cruel desdicha de la hipocresía, aquella que crea nubarrones mentales, aleja amistades y cambia corazones; todo esto ante el marco del desengaño, de la verdad.”

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