La quinta toma del tiempo muerto

The Dave Brubeck Quartet¿Quién se iba a imaginar que ése hombrecillo de sonrisa caricaturesca y lentes de intelectualoide podría llegar a ser uno de los grandes exponentes del jazz? Claro, no por si mismo, sino resguardado con la etiqueta de “cuarteto”. The Dave Brubeck Quartet es imprescindible dentro de la audioteca de todo jazzero o de aquellos  quienes, simplemente,  encuentran deleitoso el escuchar jazz en algun momento de sus vidas.

Para comenzar, Dave Brubeck nace en el año 1920, hijo de una maestra de piano, sin embargo, el futuro del pequeño Dave no se visualizaba tan prometedor dentro de la enseñanza musical: él era un creador. Su talento lo llevó a  colarse dentro de los escarpados, sinuosos, pero hermosos caminos del jazz, esto alrededor de los años ’50. No cabe duda, al hablar de éste personaje se visualiza a un músico docto y de refinamiento musical.

El cuarteto del pequeño (en ese entonces ya no tanto) Dave se logra al reunir a Paul Desmond en saxofón alto, Bob Bates en contrabajo, y Joe Dodge en la batería. A pesar de ser la alineación inicial, Dave hizo algunos cambios en ella y se quedó con el talento de Desmond, para así completar su grupo con Eugene Wright en el contrabajo y Joe Morello en la batería. Esta última alineación tuvo su cumbre al lanzar Time Out, en el año de 1959 (33 años antes del nacimiento de su atenta, en esta ocasión, reseñista). Ya dejando de lado el aspecto “teórico” de este asunto, nos adentraremos un poco más en desdeñar esta clásica producción de jazz.

“Blue rondo a la Turk”, primera canción de la obra en conjunto, nos muestra la relación del título con la música: el juego con los tiempos o, expresado de mejor manera, los tiempos tan marcados que llegan a causar diversas reacciones inmediatas en el afortunado oyente. Así, pasando con “Strange Meadow Lark”, refinada pieza que, al comenzar a escuchar las primeras notas, nos lleva a la nostalgia, la melancolía, sin embargo, al seguir escuchándola, nos puede dirigir de la misma manera hacia un sendero tan esperanzador, dependiendo del ánimo en que nos encontremos al prestar oídos a esta canción. Después de tanta fineza viene la tan esperada “Take Five”, obra de Desmond. Simplemente un clásico y la inmortalidad de grandes intérpretes, obra obligada para todo baterista novato dentro del jazz.

Ya después de la locura vivida con “Take Five”, la sofisticación regresa con “Three to Get Ready”, donde el piano de Brubeck vuelve a dar inicio una aparente charla entre amigos con el sax de Desmond. Canción que remonta a esas tardes de café donde cualquiera saca “el esnob que lleva dentro”. “Kathy’s Waltz”, simplemente una de mis favoritas, la cual es propietaria de una melodía caprichosa, como el andar de un gato fino y consentido. La elegancia en la armonía entre todos los instrumentos se hace presente para regalarnos una joya, una tierna y delicada perla dentro de su fresca concha.

Con “Everybody’s Jumpin’ “, al instante de percibir el sonido de ese sax, es inevitable mover la cabeza a diestra y siniestra,sintiéndonos parte de un pub de los 40’s, donde el olor a cigarro barato, whisky de baja calidad y jazz de sábado por la noche se haga presente. Ya para finalizar, “Pick Up Sticks” da el cierre triunfal a este hermoso Lp, compact disc o, simplemente, carpeta de audio en mp3. Cabe resaltar el término de dicha canción, a manera de “fade out”, dándole un toque de “eternidad” a esta obra maestra, donde la frivolidad llega a fusionarse con el arte. ¿Por qué no?

Sin dudarlo, me atrevo a decir que podremos recurrir a esta producción cada cuando nos sintamos nostálgicos o deseosos de escuchar un jazz sin la marcada etiqueta de “profundidad” o “divinidad”, como sería un “Kind of Blue” o “A Love Supreme”. Una tarde de sábado, como antesala a una noche palomera auspiciada por Cuevana, podría ser un buen marco para escuchar esta obra maestra. No trato de subestimarla, solamente intento convencerte de la liviandad con la cual podemos prestar nuestra valiosa atención a toda una pieza de gran calidad. Un conjunto de grandes éxitos que, sin embargo, resultan infravalorados debido a ser miembro de una élite de Clásicos (sí, con “C” mayúscula), como este valioso ejemplo.

¿Lo frívolo puede llegar a mezclarse con lo sublime? No podré responder a esto, pero, algo irrefutable es la magnificencia musical que nos susurra Dave Brubeck Quartet y su Time Out, quienes llegaron, desde hace mucho tiempo, para quedarse en la historia del jazz.

“Time Out” (1959)

"Time Out"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Listado de canciones y duración:

1.”Blue Rondo à la Turk” – 6:44

2.”Strange Meadow Lark” – 7:22

3.”Take Five” – 5:24

4.”Three to Get Ready” – 5:24

5.”Kathy’s Waltz” – 4:48

6.”Everybody’s Jumpin’ ” – 4:23

7.-“Pick Up Sticks” – 4:16

Músicos:

Dave Brubeck – Piano

Paul Desmond – Saxofón alto

Eugene Wright – Contrabajo

Joe Morello – Batería.

Sello: Columbia Records

POR: The girl with kaleidoscope eyes.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Música, Una más y..., Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s